He visto decenas, por no decir centenas de veces Buscando a Nemo. La he visto en inglés y en castellano. Deteniéndome en escenas muy importantes para mi hijo, quien es un fanático de la película. Escenas como la del tiburón Bruce y sus compañeros, que consiguen superar sus adicciones a comer peces, o cuando Marlin y Dory consiguen salir del banco de medusas, en fin, que me sé la película de “pe a pa”.

Hoy, al dejar a mi hijo en el cole, darle un beso en la mejilla, y ver cómo se iba hacia el salón con su profesora, me he acordado de un personaje de esta película, el Maestro Raya.

Inmediatamente me he sentido segura, porque la profesora de mi hijo es como Raya. A mí, este personaje me inspira saber estar. Un maestro con experiencia, que se ha ganado la confianza de los niños (bueno de los pececitos), a base de trabajo. Que además, les instruye muy sabiamente sobre ciertos aspectos marítimos.

¿Quién no confiaría en un profesor como Raya para sus hijos? Yo, sí, desde luego. Pero Marlin no.

Marlin, se encuentra en un mundo lleno de inseguridades, de desconfianza y de miedos. Quiere hacerlo todo muy bien, controlarlo todo y sobre todo que su hijo sea muy, muy feliz. No tenemos mucho que reprocharle, verdad?. Bueno, tal vez sí, pero sólo una cosa. Que si hubiese hecho equipo educativo con Raya, hubiese aprendido a confiar en Nemo y en sus capacidades.