A buen seguro que todas las personas que nos hemos comprometido con el Pacto por la Educación en Equipo entendemos, tal como decía Carles Capdevila, que el activo más importante de la sociedad es “el estado de ánimo de los maestros”. Por eso, nos alarman los datos sobre la violencia en las aulas y, muy en concreto, sobre la violencia contra los profesores y maestros. Hoy se ha dado a conocer el Informe del Defensor del Profesor, un servicio de asesoramiento creado por el sindicato ANPE en 2005 que denuncia que este año se han multiplicado por cuatro las agresiones y amenazas de alumnos a profesores denunciadas por este servicio. Según calculan en La Razón, estamos hablando de un suceso violento en las aulas cada 32 horas. Los docentes atendidos por el Defensor del Profesor durante el pasado año fueron 2.249, 300 docentes más que el año pasado (un aumento de casi el 15%). El 70% de los docentes afectados presenta ansiedad. ANPE reclama que el Ministerio de Educación lidere la puesta en marcha de un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar.  

 

Los datos que pone sobre la mesa ANPE ciertamente llaman a la reflexión y a la acción colectiva: de los casos atendidos en 2017, un 12% responden a agresiones y amenazas por parte de los alumnos, un porcentaje que cuadruplica el porcentaje del año anterior. Entre los principales problemas con los alumnos están los problemas al dar clase (25%), las faltas de respeto (22%), el ciberacoso (20%) y la agresión entre alumnos (10%).

Algo menos han aumentado las agresiones o presiones por parte de los padres. Cabe destacar que por primera vez se habla del ciberacoso ejercido por los padres hacia los profesores. En declaraciones a Cadena Ser, ANPE señala que “tras la llegada del WhatsApp ya nada es igual”. Además, destaca que de los casos atendidos relacionados con agresiones por parte de los padres, se denunció acoso y amenazas de los padres en el 29% de los casos y faltas de respeto en un 20%. Cabe destacar que un 8% de los docentes recibieron presiones de los padres para cambiar las notas”.

Para poner fin a esta violencia en el colegio, ANPE reclama la puesta en marcha de un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar, la reactivación del Observatorio de Convivencia Escolar a nivel estatal y autonómico, un programa de prevención del acoso escolar que trabaje por la detección precoz, un plan de formación al profesorado para la detección de problemas de convivencia escolar, reconocimiento de la ansiedad, depresión y estrés como enfermedades profesionales y compromiso para la rehabilitación de los agresores

No podemos estar más de acuerdo con la reflexión del Defensor del Profesor: “La sociedad en su conjunto tiene que tomar conciencia de la situación de conflictividad que se vive en las aulas, y la administración educativa debe ser cada vez más consciente de que la convivencia escolar es un elemento de primer orden para el buen funcionamiento de la comunidad educativa“, reclama el Defensor del Profesor.