Punto 3. Fomentaré el diálogo y la implicación de los padres de mis alumnos en el día a día del aula. Comunicar constructivamente con ellos es una tarea importante.

Esta semana damos continuidad al tercer punto del Pacto dirigido a los docentes. En este caso hace referencia a algo de suma importancia:  el diálogo y la comunicación con las familias. Además, hace hincapié en la importancia de la participación de las familias en el  día a día del aula.  

Aunque la cantidad de reuniones quizás sean limitadas por falta de tiempo en los centros, nos tenemos que centrar en la calidad de las mismas. Poco tiempo pero de calidad. Para ello, padres y profesores debemos de tener muy claro de qué queremos hablar en estas reuniones y no perdernos en divagaciones: no podemos improvisar sobre la marcha y tanto unos como otros tenemos que preparar y planificar a conciencia dichas reuniones.

Sobre este tema impartí una conferencia para SM Conectados que puedes ver aquí: http://www.smconectados.com/SMCR_Conferencia_Relacion_familia_escuela.html

Como puedes comprobar todos podemos aportar nuestro granito de arena para mejorar esta comunicación y el diálogo familia-escuela sea eficaz y constructivo. Lo que ocurre es que existen algunas barreras que dificultan e imposibilitan esta comunicación y las debemos conocer:

  • Barreras lingüísticas.
  • Barreras socioeconómicas.
  • Barreras culturales.
  • Barreras institucionales.

En el estudio que he señalado anteriormente de Garreta (2015) también se destacan las barreras que los miembros de los equipos directivos conciben como las más importantes a la hora de establecer cauces de comunicación fluidos con las familias. Es curioso porque los docentes optan en mayor medida por la respuesta de la falta de interés y del bajo nivel cultural de las familias, mientras que los representantes de los equipos directivos, si bien también nombran el interés, creen que la falta de tiempo y el desconocimiento del sistema educativo se sitúan entre las barreras más importantes. Esto nos debería hacer reflexionar y ver de qué forma acercarnos y acercar más a las familias a la realidad del día a día en el aula.

En su libro Despertad al diplodocus, José Antonio Marina destaca que “el nuevo docente tiene que saber colaborar con las familias y establecer lazos entre las familias y la escuela”. El propio Marina ha revisado los estándares para la selección del profesorado que han publicado diversas investigaciones educativas o psicológicas de Estados Unidos (CASPE) y estas son algunas de las recomendaciones destacadas:

  • Los docentes tienen que establecer relaciones positivas y productivas con las familias, y mantener una relación abierta, amistosa y cooperadora con la familia de cada niño; animarlas a que se impliquen en los programas educativos y fomentar las relaciones de los niños con sus familias.
  • Los buenos docentes trabajan para establecer buenas relaciones con las familias, para participar en la educación de sus hijos.
  • Puesto que los niños viven en un entorno familiar y comunitario y dado que las investigaciones indican que la eficacia de la educación infantil depende de la cooperación de los padres y comunidades, los profesionales de la educación infantil necesitan conocer este hecho para realizar su cometido.

Óscar González