Punto 4.- Estaré disponible para hablar con el profesor cuando lo considere necesario, comprometiéndome a dialogar con una actitud positiva. Escucharé con atención y buena disposición lo que los profesores me digan sobre mis hijos.

Esta semana abordamos el cuarto punto del Pacto dirigido a las familias. Un punto que hace referencia a algo de gran valor:  el diálogo y la comunicación con los profesores. Pero no se trata de un simple diálogo sino haciéndolo desde una perspectiva y actitud optimista. 

Existen muchos canales de comunicación y diálogo con los profesores. Uno de los recursos más empleados por los padres son las entrevistas individuales (tutorías) que según las familias son muy útiles  para abordar aspectos relativos a los alumnos-hijos de manera individual. Estas reuniones implican un contacto directo y cercano donde permite a los padres poder ofrecer y recibir información sobre aquello que más les interesa: sus hijos.

Según el estudio de Garreta (2015) la asistencia de los padres a este tipo de reuniones es muy elevada. Poco menos de un 10% no acude a ellas. En la mayoría de casos son los profesores los que convocan estas reuniones pero las familias también pueden solicitar a los tutores una entrevista individual cuando lo consideren oportuno. Lo que ocurre es que muchas veces existen dificultades horarias para que los padres puedan acudir a este tipo de reuniones. El tema de la conciliación se debe abordar con urgencia y darle una solución real cuanto antes. Estamos a años luz de la gran mayoría de países europeos en este tema.

Es importante que los padres tomemos conciencia de la importancia y necesidad de solicitar permiso en el trabajo para acudir a cualquier entrevista o reunión con el tutor de nuestro hijo. Del mismo modo es necesario que las empresas tomen conciencia de que para un padre o una madre acudir a estas reuniones es de vital importancia.  Es necesario que las familias no encuentren impedimentos por parte de las empresas en las que trabajan para asistir a las tutorías con los profesores de sus hijos. Aquí queda camino por recorrer…

Pero te preguntarás ¿cuándo me tengo que reunir con el profesor de mi hijo? Es muy frecuente que estas reuniones surjan porque aparece un problema concreto o puntual con un alumno, pero es necesario que te reúnas con el tutor no solo porque pienses que tu hijo va mal en tal asignatura o porque tu hijo ja hecho mal esto o lo otro, sino por un verdadero interés y compromiso en el seguimiento y la mejora de la educación de tu hijo día a día. Por desgracia esto no siempre se tiene en cuenta y vivimos excesivamente preocupados por los resultados, las notas más que por su formación integral.

Los tutores tienen (tenemos) la mala costumbre de citar con mayor frecuencia a los padres de los alumnos que van mal y por este motivo considero necesario cambiar el discurso  y reforzar lo bueno, lo positivo convocando a los padres de los alumnos que se esfuerzan, trabajan y se superan día tras día con el objetivo de felicitarles y decirles lo bien que lo hacen sus hijos y lo bien que están actuando ellos como padres.

Haciendo esto lograremos mejorar el clima educativo y cambiar la actitud de algunas familias frente a las reuniones con los profesores: “no solo nos convoca cuando nuestro hijo va mal, sino que cuando hace las cosas bien también nos informa”. 

Lo importante es que los padres mostremos una actitud de apertura y disposición a dialogar y comunicarnos con los profesores escuchando aquello que nos dicen sobre nuestros hijos aunque algunas veces no nos guste aquello que nos están diciendo. Cuanta más información tengamos y aportemos en las tutorías, más podremos ayudar a nuestros hijos y alumnos en este proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pero no solo están las tutorías individuales, también están a nuestra disposición las reuniones grupales que se suelen convocar en cada uno de los trimestres del curso con la finalidad de tratar con las familias determinados temas que implican al grupo-clase y analizar el trabajo a realizar durante el curso o hacer una valoración al final de mismo. Se trata de una reunión de carácter más general.

Pero hay que destacar que además de las entrevistas y reuniones individuales también podemos mantener un contacto informal diario con el profesor. Esto ocurre sobre todo en la etapa Infantil, en la que los niños van acompañados por un adulto y en ocasiones aprovechan para intercambiar información cuando dejan o se llevan al niño de la fila. Según vamos ascendiendo de etapa educativa este panorama va cambiando…

Para terminar me gustaría compartir contigo un decálogo que escribí hace un a tiempo. Se trata del Decálogo para convertir al profesor de tu hijo en tu enemigo. Cuando lo leas, te darás cuenta de lo que no tenemos que hacer si no queremos convertir al profesor de nuestros hijos en un “enemigo” o “adversario”. Este decálogo también sería aplicable al profesorado si cambiamos el título por Decálogo para convertir a los padres de tus alumnos en “tus enemigos”.

*Nota: Este decálogo es una adaptación de las Instrucciones para fabricar un adversario de mi buen amigo Rolando Martiñá: 

Decálogo para convertir al profesor de tu hijo en “tu enemigo”
  1. Considera que todo lo que dice o hace el profesor de tu hijo es en su propio beneficio y en vuestra contra.
  2. Mantén una actitud “defensiva” respondiendo a todo con excusas, justificándote (y justificando a tu hijo, claro) y contraatacando.
  3. Hazle saber que sería bien recibido y cambiarías tu forma de tratarlo si él cambiara sustancialmente su forma de ser.
  4. Hazle saber que tú estás en la posición correcta (y en posesión de la verdad, por supuesto) y él está equivocado.
  5. Dale instrucciones acerca de cómo debería actuar según tu modo de ver las cosas.
  6. Hazle notar que si no fuera por el vínculo que os une (tú hijo en este caso), tú estarías más tranquilo (te preocupa que le pueda coger “manía”).
  7. Subráyale, de vez en cuando, que necesita más de ti que lo que tú necesitas de él.
  8. No le reconozcas jamás nada positivo ni le des la oportunidad de que haga algo positivo por ti.
  9. No le muestres nunca tus debilidades y señala las de él, siempre que puedas.
  10. Comunícale de diversas formas que él no está demasiado presente en tus pensamientos, tus decisiones o tu agenda (por eso no vas a las reuniones de tutoría, tienes cosas más importantes que hacer que perder el tiempo hablando con él).

Como puedes comprobar, si actuamos de esta forma conseguiremos justo lo contrario de lo deseado: que mantengamos una relación estrecha y podamos trabajar en equipo

Óscar González